Encabezado de página

Los y las invitamos a la presentación de trabajos destinados al Dossier temático “Escenarios, tensiones y convergencias en los campos de la cultura, el patrimonio y el turismo de América Latina. Procesos colectivos y experiencias de gestión” hasta el 15 de noviembre de 2022 inclusive.

La propuesta y organización general de esta sección está al cuidado de:

Editores adjuntas y adjuntos: 

  • Dra. Nidia Piñeyro (GI Estudios Socioculturales de la Región NEA -FacHum-UNNE)
  • Dr. Ronald Isler Duprat (GI Núcleo de Estudios y Documentación de la Imagen- IIGHI-CONICET/UNNE)
  • Dr. Marcos González Pérez (Centro Internacional de Saberes en Fiestas -CISFI. - RIEF-Colombia)
  • Dra. Adriana Sandoval Moreno (Unidad Académica de Estudios Regionales- Universidad Autónoma de México)

Fundamentación

A la idea de cultura, como concepto polisémico, proponemos considerarlo tanto por los significados y valores que circulan dentro de los grupos sociales, como por las prácticas que éstos realizan y en las que se expresan, y están contenidos, aquellos valores, ya sea por acción premeditada o excedente creativo humano. El campo de la cultura debe ser comprendido como equivalente a las diversas maneras en que, en las sociedades, en sus entornos, se integran y/o repelen sus individuos/grupos a través de símbolos y signos, historias significantes y ambientes comunes. Si podemos considerarla como las prácticas y procesos a través de las cuales la gente crea los mundos significativos en los que habita” (Stuart Hall en Negus, 1998, pág. 29) también corresponde pensarla junto a la noción de “cultura como poder y el poder como cultura” (Eduardo Restrepo, 2014), complejizando y haciendo posible que los procesos de construcción social se produzcan.

En América Latina existe una gran diversidad de manifestaciones culturales que interpelan el avance de una sociedad “sin historia” y divorciada de su ambiente. Estas resistencias culturales a los modelos hegemónicos están atravesadas por legados ancestrales, materiales e inmateriales, que se (re)crean y nutren con el aporte de prácticas innovadoras, individuales y colectivas. Debemos decir, que existen ciertos acuerdos, aunque no exentos de revisiones profundas de corte epistémico, ético y estético, acerca de denominar a estas herencias bajo el concepto de patrimonio. Resulta interesante reflexionar sobre las dimensiones tangibles e intangibles que sostienen las prácticas culturales relacionadas con las fiestas populares surgidas de la devoción religiosa y/o místicas, los rituales cívicos en la idea de construcción de nación o de localía, las expresiones artísticas o deportivas, entre otras. Todas ellas, nos proporcionan un abanico de dimensiones y abordajes susceptibles de ser interpretados de manera interdisciplinaria por diversos grupos de investigación dedicados a los estudios socioculturales. Esos análisis sobre/desde este tipo de producción material e inmaterial de la cultura, resultan cruciales pues, como dice Laurajane Smith (2011), “[…] el patrimonio es un proceso cultural que tiene que ver con la negociación de la memoria, la identidad y el sentido de lugar. Es un proceso activo de recordar, olvidar y conmemorar que se implementa para ayudar a navegar y mediar el cambio cultural y social, así como temas sociales y políticos contemporáneos” (p.42). 

Más allá de “los altos muros de la industria sin chimeneas”, encontramos algunas prácticas de turismo alternativo que interesan conocer. Consisten en experiencias culturales de encuentro entre comunidades locales y visitantes, inmersas en un tiempo de auténtica contemporaneidad, que intentan ir más allá de la mercantilización de la cultura. Esas convergencias estimulan dinámicas identitarias y operan de manera punzante sobre los conocimientos y las prácticas locales, manifiestos en sus acervos patrimoniales, o en procesos de patrimonialización. 

A través del abordaje editorial de la tríada: cultura, patrimonio y turismo, se propone conocer diversos escenarios latinoamericanos donde se producen tensiones y/o convergencias en los procesos colectivos y experiencias de gestión que parten de lo local, tanto en administraciones públicas, instituciones privadas y/o del tercer sector. Como preguntas guía, sugerimos las siguientes cuestiones: ¿Cuáles símbolos e historias, pero también, cuáles normas, reglas y conductas sociales, saberes, conocimientos, expresiones artísticas, sociales, económicas y sistemas agroalimentarios están vinculados a la preservación, apropiación y difusión de los contenidos culturales en diversas regiones de América Latina? ¿Cuáles relaciones pueden observarse entre estos bienes culturales y las prácticas cotidianas que los portadores de la cultura reafirman en su hacer diario en referencia al patrimonio y el turismo? ¿Cuáles conceptos de patrimonio están operando en la gestión de nuestras regiones, ciudades y territorios en función del disfrute de sus comunidades locales y de sus visitantes? ¿Cuáles espacios para negociar podemos y debemos conservar/lo que no queremos y no podemos desechar, pero existen en nuestros territorios? ¿Es posible pensar en una actividad turística como práctica cultural donde las comunidades locales y visitantes intercambien más que dinero, servicios y mercancías? 

Las contribuciones esperadas para este número abarcan estudios empíricos o abordajes teóricos que caractericen o problematicen construcciones discursivas, prácticas, repertorios de acción en las experiencias comunitarias tanto como en la gestión de lo público.

Agradecemos su difusión.