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Gutiérrez: Gustavo Nicolás Contreras, El peronismo obrero. Consideraciones a partir del devenir político y sindical de los trabajadores de los frigoríficos, Buenos Aires, Grupo Editor Universitario - EUDEM, 2018, pp.143.


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Uno de los dilemas de toda empresa editorial orientada a la divulgación del conocimiento histórico es conciliar una escritura que, por clara y amena, no renuncie a la complejidad de la interpretación. Abrevando en este desafío, Gustavo Contreras recupera, de forma aguda y reflexiva, un problema de estudio clave de la historia argentina: el vínculo entre el peronismo y el movimiento obrero. Asimismo, la apuesta por un lenguaje limpio y una diagramación que privilegia capítulos cortos y apartados sintéticos alientan una lectura inclusiva del texto. En este marco de preocupaciones, cabe señalar que el libro forma parte de una empresa de difusión mayor, la colección “La Argentina peronista: política sindicalismo y cultura” que, dirigida por el autor, publicó siete títulos y tiene prevista la edición de trece más.

El libro centra su problema de estudio en la forma en que los trabajadores acicatearon y contribuyeron a modelar --no sin tensiones y conflictos-- la construcción y devenir del peronismo. A partir de esta premisa, indaga, específicamente, en la capacidad de agencia de los trabajadores de la carne, las alternativas y estrategias de las que se valieron para imponer sus demandas y proyectos de clase frente a otros actores, quienes también buscaban incidir en el armado del peronismo y las decisiones del gobierno. Esta perspectiva de análisis, le permite al autor desandar la conflictividad inherente al movimiento político pero también la multiplicidad y vitalidad de las tendencias sindicales que se disputaron, no sólo la dirección del gremio de la carne, sino su influencia en la agenda gubernamental.

En este contexto, la conceptualización de peronismo obrero, que da título al libro, tiende un puente para recuperar la actuación de los trabajadores de los frigoríficos en la construcción del peronismo y, al unísono, indagar en la forma en que el gobierno lidió con esa multiplicidad de tradiciones, demandas y repertorios que pujaron por imponerse. El texto comienza por desandar, por un lado, las particularidades del sistema productivo y el proceso de trabajo en la industria de la carne y, por otro, las corrientes político-sindicales que desde principios del siglo XX convergieron en ese mundo laboral (anarquistas, sindicalistas revolucionarios, socialistas y comunistas) para promover su organización sindical y bregar por sus reivindicaciones.

Estas entradas resultan significativas para comprender las especificidades de una industria que nació orientada al mercado exterior y con un fuerte predominio de capitales extranjeros y conocer las implicancias de un mundo laboral marcado por la estricta división del trabajo, los contratos temporales, las extensas e insalubres jornadas y la demanda de una mano de obra que no requería de mayores niveles de calificación y, en gran medida, fue cubierta por inmigrantes. De esta forma, las condiciones de trabajo se enlazan con los dificultosos intentos de organización sindical (que transitaron desde el sindicato de oficio a una estructura para toda la rama de actividad) y las protestas, especialmente, las huelgas de 1917 lideradas por el anarquismo y la de 1932 comandada por el comunismo, actor clave en la fundación de la Federación Obrera de la Industria de la Carne en 1930.

Así, cuando irrumpió el golpe de Estado de 1943 --y muchos de los trabajadores de los frigoríficos vislumbraron a Perón como un aliado para la concreción de sus demandas-- comenzó a fraguarse una alianza que los obreros alimentaron abrevando en sus experiencias organizativas y de protesta y en sus trayectorias político-sindicales e ideológicas. Este recorrido habilita una mirada compleja y reflexiva sobre el peronismo, el cual --como lo demuestra el autor-- fue, en gran medida, el resultado de la mixtura y resignificación creativa de experiencias y tradiciones previas, proceso no exento de conflictos y contradicciones. Privilegiando esta clave explicativa, el protagonismo de los obreros de la carne en las jornadas de octubre de 1945 y la creación del partido laborista no se leen como expresiones de una construcción unívoca y excluyente del apoyo obrero a Perón. Por el contrario, se convierten en parte de un caleidoscopio que invita a reponer los consensos y expectativas que generaba esa alianza pero también nos advierte de las tensiones y dosis de desconfianza que despertaban las aspiraciones de control de Perón sobre la clase obrera.

El texto recupera la articulación de políticas estatales y el apoyo que, brindado por la Secretaría de Trabajo y Previsión frente a los conflictos laborales, implicaron la concreción de importantes reivindicaciones laborales para los trabajadores de los frigoríficos, sumándose --en octubre de 1945-- la creación de la Federación de Sindicatos Autónomos de la Industria de la Carne. Se detiene en el análisis de la novel organización sindical orientada al conjunto de la rama de actividad y en la particularidad de su carácter federativo --lo que supuso reconocer la autonomía de los sindicatos de cada fábrica o localidad. Al tiempo que subraya la opción de la Federación de no vincularse a la Confederación General del Trabajo (CGT) y declarar su independencia frente a cualquier sector político o religioso. En tal sentido, Contreras convierte estas decisiones en un punto de mira privilegiado para comprender cómo la Federación de la carne fue tensionada por la trama de tradiciones sindicales que rechazaban la militancia partidaria en el universo gremial --históricamente sostenida por anarquistas, sindicalistas revolucionarios y autónomos-- y quienes apostaban por sostener una relación más orgánica con Perón. De esta forma, se adentra reflexivamente en la diversidad de expresiones obreras que identificadas con el peronismo se disputaron la conducción del gremio (laboristas, prescindentes en materia política y cegetistas) y proyectaron una intensa conflictividad que muchas veces concluyó con la intervención de los sindicatos de base por la conducción nacional del gremio.

El libro avanza para situarnos en la compleja coyuntura económica de fines de 1948 y la decisión del Perón de consolidar su vínculo con el movimiento obrero a través de la CGT --convertida a principios de los años cincuenta en una rama de movimiento peronista--, complejidad que se imbricó con la crisis estructural de los grandes frigoríficos de capital extranjero (falta de inversiones, alza de impuestos, disminución de exportaciones) y la dificultad del gobierno de sostener la política de subsidios destinados a sofocar la situación crítica de la industria. Frente a las múltiples aristas de esta coyuntura, la patronal optó por las cesantías y el aumento de la productividad mediante el incremento de los ritmos laborales y la extensión de la jornada laboral. En respuesta, la Federación emprendió luchas de carácter defensivo, nudo de conflictividad que el autor analiza a través de las huelgas frigoríficas de 1949 y 1950. En este contexto, el texto no descuida el impacto de los vaivenes de la relación bilateral entre Argentina y Gran Bretaña --marcada por la discusión sobre el precio de la carne exportada-- y el impulso a los acuerdos comerciales con Estados Unidos para quebrar la dependencia comercial con los ingleses.

Sobre esta compleja trama, Contreras se detiene en la huelga de mayo de 1950, coyuntura que le posibilita reponer las disputas entre las tendencias obreras peronistas al interior del sindicato de la carne. Este conflicto, que fue declarado ilegal por el Ministerio de Trabajo y Previsión y culminó con la intervención de la Federación, ilumina las alternativas que hicieron de la estrategia obrera un nudo de tensiones y conflictos. Por tanto, distante de miradas teleológicas, el texto desanda las posibilidades y la cuota de incertidumbre a las que se enfrentaron los trabajadores de la carne y cómo las fracciones peronistas del gremio accionaron para definir la orientación del movimiento obrero y del gobierno y, por ende, procuraron incidir en el tipo de vínculo que debía primar entre ambos.

Así, interpelados por un gobierno que en un contexto de crisis preveía una desaceleración del programa reformista que había primado entre 1946 y 1948 y, al unísono, demandaba un mayor compromiso en defensa de su gestión, la respuesta de los trabajadores lejos estuvo de la unanimidad. Frente a esta disyuntiva, la Federación --sin desconocer las conquistas laborales concretadas por el peronismo-- presionó para que el gobierno profundice el programa obrerista y revolucionario (colectivización de bienes bajo la administración estatal con participación obrera, avance hacia una economía social y superación del capitalismo, entre otras). Pero frente a esta demanda, donde reverberaban las aspiraciones de la izquierda (anarquistas, socialistas, sindicalistas revolucionarios y comunistas), la fracción cegetista, que desde 1950 detentaba la dirección del gremio, apostó por relegar algunas conquistas con el propósito de fortalecer a un gobierno que entendían como propio. Esta opción, que priorizaba afianzar la hegemonía del capital industrial en la alianza peronista y en el gobierno, los llevó a calificar las acciones disidentes de los trabajadores como una traición antiperonista y antigremial.

La restitución de las disputas al interior del gremio de la carne le permite al autor ponderar las tensiones inherentes a la gestión de gobierno peronista y las orientaciones alternativas de la estrategia reformista del movimiento obrero. Este problema, nodo del libro, le devuelve al lector una imagen compleja de los procesos socio-políticos analizados, una perspectiva más real e histórica donde las posibilidades, le negociación y la incertidumbre formaron parte de la interacción y cotidiana construcción de poder. En tal sentido, la propuesta del autor se distancia de cualquier supuesto que entienda al peronismo obrero como el resultado de la voluntad omnímoda de Perón, por el contrario, recupera las demandas, proyectos y expectativas de los trabajadores en la alianza peronista y la forma en que procuraron incidir en su devenir. En síntesis, Contreras asume un complejo desafío historiográfico que es resuelto a través de un lenguaje claro y una estructura que invita a su lectura, opciones que auguran una amplia difusión del libro.

Referencia bibliográfica

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Gustavo Nicolás Contreras , El peronismo obrero. Consideraciones a partir del devenir político y sindical de los trabajadores de los frigoríficos, Buenos Aires, Grupo Editor Universitario - EUDEM, 2018, pp.143.

Gustavo Nicolás ContrerasEl peronismo obrero. Consideraciones a partir del devenir político y sindical de los trabajadores de los frigoríficosBuenos AiresGrupo Editor Universitario - EUDEM2018143143



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