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La corporalidad humana en lo sublime matemático de Kant

Matías Hernán Oroño
Idioma: es

Resumen

Éstas son las palabras que pronuncia el Fausto de Goethe en la primera parte de la tragedia homónima. Se trata de un Fausto decepcionado de la ciencia y de su propia vida dedicada al estudio. Un hombre que no logra saciar su sed con los conocimientos que le brinda su época y decide vender su alma al diablo con el propósito de acceder a lo que hasta entonces le estaba vedado. Pero también se trata de un Fausto que toma conciencia de su propia vulnerabilidad en tanto ser corpóreo que nace y muere. Un gusano que se arrastra a través del polvo y se nutre de él, para finalmente ser aplastado por algún caminante: es decir, por un gusano más grande. Un ser corpóreo que trágicamente toma conciencia de su condición no divina, y por tanto, mortal. Teniendo en cuenta este planteo, puede afirmarse que no fue desatenta la lectura que realizó Goethe de la Kritik der Urteilskraft (KU), pues Kant también se habría percatado de la conciencia del propio cuerpo y del carácter vulnerable de dicha condición en esta obra. Son conocidas las palabras de elogio que Goethe proclamó al leer la tercera Crítica de Kant: “Aquí vi mis diversas ocupaciones colocadas una junto a las otras; arte y producciones naturales una tratada como la otra, discernimiento estético y teleológico se iluminaban uno al otro”


DOI: http://dx.doi.org/10.30972/nvt.063199

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