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Amores locos. A propósito de la mania erótica en el Fedro

María Angélica Fierro
Idioma: es

Resumen

En el presente trabajo intentaré mostrar que en el Fedro la mania, en tanto estado alterado de conciencia, representa para Platón desde un síntoma de un máximo desequilibrio psíquico y una corrupción ético-cognitiva hasta un estado mental privilegiado, propio de la locura profética, catártica, poética y, particularmente, de la erótica. En tal sentido mostraré que:

En el Primer Discurso de Sócrates (238b-c) la definición de erōs como “apetito connatural por los placeres” e irracional vs. la “opinión adquirida orientada a lo mejor” (equiparada aquí a la sōphrosynē como perfección de la enkrateia), ya sugerida a través de la descripción del amante en el Discurso lisíaco (230e-234c), 

presenta la locura erótica como reñida con la razón, en concordancia con la visión del sentido común.
El Segundo Discurso de Sócrates (243e-257c) constituye una instancia superadora a esta alternativa al proponer que: a) tanto en la locura amorosa ordinaria como en la de origen divino existe una exacerbación del apetito (epithymia) sexual en el amante ante la belleza física del amado que causa una percepción y modo de actuar que se aparta de los parámetros normales; b) no obstante, ambas se diferencian en que, mientras en el caso del erōs “izquierdo” (266a) este queda reducido a su expresión apetitiva y se desarrolla sin freno, en el del erōs “derecho” (266a) precisamente la renuncia a la satisfacción sexual no solo impulsa sino que exacerba el amor a la sabiduría, tanto en el amante como en el amado y estimula así en la parte racional del alma el deseo de captación de la belleza en sí. iii.

Finalmente me referiré a cómo en el contexto del mito se presentan tres formas de anamnēsis vinculadas de distinto modo con la locura erótica. Por una parte, el verdadero amante enloquecido de amor por el joven, rememora, gracias a la belleza en él presente y de un modo más o menos consciente, una captación directa y extra-discursiva de un ámbito divino y trascendente. Esta modalidad de la razón sería, no obstante, estimulante a la vez que complementaria –no meramente anticipatoria– a los ineludibles esfuerzos del trabajo dialéctico-argumentativo y reflexivo de la razón, descripta en el mito como reconstrucción rememorativa del entramado eidético. A ello se agrega un tercer tipo de anamnēsis consistente en recordar el tipo de configuración psíquica divina correspondiente a nuestra alma a través de la contemplación de la estructura isomórfica del alma del amado; en el caso de los amantes filósofos, se trataría de un alma “tipo Zeus”, que representa el ideal de una cómoda conducción de los aspectos irracionales al estar sustentada en un satisfactorio cumplimiento de los anhelos de la razón.

Palabras clave

Amor; locura; reminiscencia; Fedro; Platón


DOI: http://dx.doi.org/10.30972/nvt.0143713

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