¿Profesionalización temprana? Trayectorias y experiencias de estudiantes universitarios que trabajan en empleos vinculados a su carrera

Early Professionalization? Trajectories and Experiences of University Students Working in Jobs Related to Their Careers

Raúl Nava Cruz
Universidad Autónoma de Tlaxcala, México

Revista del Instituto de Investigaciones en Educación

Universidad Nacional del Nordeste, Argentina

ISSN-e: 1853-1393

Periodicidad: Semestral

vol. 16, núm. 24, 2026

revistaiie@hum.unne.du.ar

Recepción: 07 mayo 2025

Aprobación: 19 septiembre 2025



DOI: https://doi.org/10.30972/riie.16248910

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar el entrecruzamiento de las trayectorias educativas y laborales de los estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Azcapotzalco que trabajan en empleos vinculados a su carrera. Desde la perspectiva teórica de la sociología de las transiciones, se aplicaron un total de nueve entrevistas, para conocer sus historias laborales vinculadas a los ciclos vitales y de formación escolar. Entre los hallazgos más importantes se destaca que los estudiantes desarrollan identidades profesionales tempranas antes y durante su tránsito por la universidad, sin embargo, esta vinculación genera tensiones entre los tiempos personales, académicos y laborales. A partir de estas tensiones, se identificaron dos grandes formas de articulación entre la escuela y el trabajo: por un lado, quienes inician su vida laboral antes de ingresar a la universidad, presentando trayectorias fragmentadas y por el otro, quienes comienzan a trabajar durante su formación, constituyendo trayectorias simultáneas. Esta compaginación además genera en los estudiantes aprendizajes especializados y relacionados con la carrera, y también, habilidades blandas o soft skills. Finalmente, esta investigación señala la importancia de que las instituciones de educación superior reconozcan e integren la experiencia laboral de los estudiantes que trabajan dentro de sus espacios educativos, políticas y contenidos curriculares a fin de garantizar su acceso, permanencia y egreso.

Palabras clave: Trayectorias educativas y laborales, estudiante universitario, empleo del estudiante, profesionalización temprana.

Abstract: This article analyzes the intertwining of the educational and labor trajectories of students who belong to the Azcapotzalco Unit of the Metropolitan Autonomous University and are employed in jobs related to their academic fields. Drawing from the theoretical framework of the sociology of transitions, this study conducted nine in-depth interviews to explore participants’ work histories in relation to their life cycles and educational paths. One of the key findings is that students develop early professional identities both before and during their university experience; however, this connection between study and work generates tensions between personal, academic, and professional time commitments. On the basis of these tensions, two main patterns of articulation between education and employment were identified: on the one hand, students who enter the workforce before entering the university exhibit fragmented trajectories; on the other, students who begin working during their studies develop simultaneous trajectories. From these patterns, the latter integration fosters career-specific knowledge and soft skills in the development of students. This research ultimately highlights the importance of higher education institutions’ recognition and incorporation of student-workers’ experiences into educational spaces, policies, and curricula to ensure their access, retention, and graduation.

Keywords: Educational and labor trajectories, university student, student employment, early professionalization.

Introducción

¿La Universidad como única vía para la formación profesional?

A lo largo de la historia, las universidades han ocupado un papel central en la formación de capital humano que busca integrarse a empleos profesionales, a través del desarrollo de habilidades y conocimientos especializados. Aunque es indiscutible su contribución en otras funciones como la difusión cultural y la producción de conocimientos (Di Matteo, 2012), investigaciones que analizan el vínculo del sistema educativo con el mercado de trabajo, en especial, los seguimientos de egresados han destacado la necesidad de que las Instituciones de Educación Superior (IES) respondan a las necesidades del campo laboral y los empleadores (Jiménez, 2009; Navarro, 2014). Bajo esta perspectiva llamada como adecuacionista, la universidad tiene la tarea de ajustar sus planes y programas de estudio, para responder a los requerimientos del mercado laboral y a la demanda de estudiantes que buscan adquirir competencias profesionales.

Sin embargo, para Planas y Enciso (2014), la universidad no es el único entorno donde los estudiantes adquieren dichas competencias. Otros contextos, como la realización de actividades laborales, juegan un papel relevante en el desarrollo de estas habilidades. En este sentido, se ha documentado una creciente presencia de estudiantes que trabajan al transitar por la universidad (Covo, 1990; de Garay, 2001; Arias, 2003), los cuales, se ha observado que tienen características particulares que los diferencian de otros estudiantes, por ejemplo, tienden a presentar trayectorias académicas discontinuas, experimentan transiciones a la adultez más tempranas, y, en contraste con sus pares que no laboran, suelen ser de mayor edad.

Si bien la necesidad económica es el principal motivo que involucra a los estudiantes en actividades laborales, esta decisión también puede estar influenciada por el deseo de adquirir experiencia y competencias profesionales. Por ejemplo, Guzmán (2004) en una investigación con estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, identificó que existe una parte de trabajadores que se vincula al mercado laboral con el propósito de aprender y obtener experiencia profesional; por lo tanto, para este sector de estudiantes “el empleo se constituye en un proceso formativo que los acompaña durante su estancia en la universidad” (p. 755). De manera similar, Planas y Enciso (2014), encontraron que el 46% de los estudiantes de la Universidad de Guadalajara, trabajó en actividades relacionadas con su carrera, e incluso, al egresar presentaron mejores inserciones laborales en comparación con sus pares no trabajadores. Por su parte, Beduwe y Giret (2004) en una indagación con estudiantes franceses, hallaron que, además de mejorar sus condiciones de vida, al trabajar los estudiantes esperan desarrollar competencias individuales y una inserción plena al mercado de trabajo.

Por otra parte, los estudios de carácter longitudinal han evidenciado una mayor participación de estudiantes en actividades relacionadas a su campo disciplinar conforme avanza su trayecto por la universidad. De Garay (2009) reporta que para el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, al inicio de su trayectoria, 58% de los estudiantes trabajadores contaban con un empleo relacionado con la carrera cursada, y al terminar los cuatro años de tránsito, la proporción de estudiantes que realizaban actividades vinculadas aumentaba a 71.3%. En un estudio posterior realizado en la misma institución por Nava (2021) se encontró que la proporción de estudiantes que trabajaron en actividades que catalogó como profesionales pasó del 8.8% al momento de ingresar al 26.5% al finalizar el cuarto año.

Aunque los estudios anteriormente mencionados son casos aislados y no representativos de sus países o contextos, los datos disponibles nos hacen suponer que no toda actividad laboral se vincula a una necesidad económica y que el trabajo es un espacio que los estudiantes emplean para desarrollar habilidades relacionadas a su campo profesional; lo que sugiere una posible complementariedad o desencuentro entre las trayectorias académicas y las experiencias de empleo.

Al margen de esta discusión, el objetivo del presente trabajo es analizar el entrecruzamiento de las trayectorias laborales y educativas, así como las experiencias de los estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco (UAM-A) que trabajan en empleos vinculados a su carrera. Las preguntas que orientarán este análisis son: ¿cómo fue el primer empleo y cómo lograron insertarse a empleos relacionados a su campo profesional? ¿cómo organizan el tiempo al vincular sus trayectorias educativas con las laborales? ¿qué aprendizajes les genera estos trayectos entrecruzados? Esta investigación es relevante porque explora cómo los estudiantes universitarios logran insertarse en empleos vinculados a su carrera antes de egresar, lo que ofrece un acercamiento sobre la relación -o desconexión- entre la formación escolar y las exigencias del mercado laboral. Además, al analizar las experiencias, oportunidades y aprendizajes que surgen de este entrecruzamiento, el estudio contribuye a comprender cómo estas dinámicas de integración laboral pueden reconocerse dentro de las IES.

Estrategia metodológica

Para analizar el entrecruzamiento de las trayectorias educativas y laborales de los estudiantes que laboran en empleos afines a su carrera, empleamos la perspectiva teórica de la sociología de las transiciones. De manera general, autores como Dávila (2004) y Dávila y Ghiardo (2012) sostienen que los trayectos biográficos de los individuos no siguen una estructura lineal o normativa, y en su lugar, se construyen proyectos personales cada vez más diferenciados, dando lugar a transiciones desestandarizadas. Una de las herramientas metodológicas para analizar estos trayectos diversificados es la reconstrucción de historias laborales, las cuales nos permiten analizar el vínculo de las trayectorias de trabajo con otros eventos educativos y personales, desde una perspectiva biográfica (Pérez Islas y Urteaga, 2001; Mora y de Oliveira, 2012).

Para esta investigación, aplicamos una serie de entrevistas semiestructuradas para reconstruir las historias laborales de un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco (UAM-A) que trabajaron en empleos relacionados a su carrera. Es importante destacar que previo a la aplicación de dichos instrumentos, se obtuvo el consentimiento informado de todos los estudiantes trabajadores participantes, con el cual se garantizó el respeto por sus derechos y privacidad. En total, se recolectaron un total de nueve entrevistas (ver tabla 1), seleccionando a los informantes bajo los siguientes criterios: 1) hombres y mujeres estudiantes inscritos en cualquier licenciatura en la UAM-A, y 2) estar desempeñando una actividad laboral relacionada a su carrera al transitar por la universidad.

Tabla 1.
Estudiantes trabajadores entrevistados
NombreEdadSexoCarreraOcupación al momento de la entrevista
Miguel26HombreDiseño de la comunicación gráficaDiseñador en un corporativo
Ernesto33HombreArquitecturaArquitecto independiente
Alexis24HombreArquitecturaGerente en empresa constructora
Emelia26MujerElectrónicaReparadora técnica de celulares
Francisco26HombreAdministraciónSupervisor en Call Center
Carlos28HombreIngeniería CivilDiseñador civil independiente
Laura27MujerIngeniería AmbientalAyudante de investigación
Nora24MujerDerechoAyudante en despacho jurídico
Manuel24HombreArquitecturaAyudante de arquitecto
Fuente: Elaboración propia.

Los relatos, resultados de las entrevistas, se organizaron y analizaron con el software especializado NVIVO. Además, se emplearon las siguientes dimensiones de análisis:

Resultados

Trayectorias laborales previas y la llegada del primer empleo vinculado a la carrera

Antes de describir la forma en la que los estudiantes se insertan a empleos vinculados a su carrera, es importante analizar el evento del primer empleo, donde podemos observar una diversidad de experiencias laborales entre los estudiantes entrevistados. En términos generales para los estudiantes este evento ocurrió antes de ingresar a la universidad o durante su trayecto por la UAM Azcapotzalco, encontrando diferencias entre cada punto de partida. En el caso de los estudiantes que comenzaron su trayectoria laboral previo a su ingreso a la universidad, se observa que los entrevistados comenzaron a trabajar desde edades muy tempranas, en particular, en la adolescencia. Por ejemplo, Alexis, quien inició a trabajar a los 13 años en una empresa familiar, mientras que Francisco se desempeñó como albañil a los 15 años. Como indica Horbath (2004) y se confirma en los relatos, los primeros empleos suelen estar desvinculados a sus intereses profesionales o académicos, generalmente son informales, requieren poca cualificación y se ejercen en tiempos parciales o esporádicos. En gran parte de los casos, lo que motivó el ingreso al mercado de trabajo, fue la necesidad de contribuir a los gastos familiares o para obtener independencia económica:

Mi primer empleo fue a los 18, en una librería, bastante tranquilo, no había mucho que hacer y podía leer todo el tiempo y pues este era de medio tiempo… entre a trabajar porque quería comprar mis propias cosas y además de no depender tanto de familia. (Miguel estudiante de diseño de la comunicación gráfica, comunicación personal, 11 de enero, 2020)

Respecto a la pregunta planteada “¿cómo lograron insertarse a empleos relacionados a su campo profesional?”, con los relatos es posible afirmar que conforme avanza su trayectoria laboral y después de ingresar a la universidad, los estudiantes acumulan experiencia, lo que les permite transitar de empleos poco cualificados a puestos más especializados y afines con su carrera. Por lo tanto, se observa una vinculación progresiva a actividades relacionadas con su campo profesional. De Garay (2009) ya advertía sobre este proceso, señalando que no es lo mismo desempeñar una actividad productiva al inicio de los estudios que hacerlo una vez que se han adquirido ciertos conocimientos a lo largo de la formación universitaria. Lo anterior, se observa en el caso de Ernesto, estudiante de arquitectura, quien, después de involucrarse en varios empleos no relacionados a su disciplina, comenzó a trabajar como ayudante de un arquitecto durante su estancia por la universidad:

A los 18 años entré a una planta ensambladora de anaqueles, como en los que ponen las papas Sabritas. Luego de ahí…una fábrica de salsas para espagueti. Luego ya en México, entré como capturista a una empresa de papelería… ya mi primer trabajo relacionado con carrera fue cuando ingresé a la universidad, trabajaba como ayudante de un arquitecto … mis funciones eran limitadas, le apoyaba con algo de supervisión de obra, un poco de dibujo, hacía maquetas, y pues básicamente era de office boy. (Ernesto estudiante de arquitectura, comunicación personal, 20 de febrero, 2020)

En contraste, las primeras inserciones laborales de Laura y Carlos, previas a su ingreso a la universidad, estuvieron directamente vinculadas con la carrera que eligieron estudiar. En estos casos, además de la motivación económica, esta decisión se vio influenciada por la necesidad de ganar experiencia profesional especializada. Ambos cursaron una carrera técnica durante la educación media superior, lo que les otorga las credenciales necesarias para involucrarse en actividades laborales afines a su campo de interés. Como indica Juan Carlos (comunicación personal, 15 de enero, 2020) de ingeniería civil “Yo empecé a trabajar desde el bachillerato, tengo carrera técnica de …técnico en construcción, por lo que me he dedicado a la construcción relativamente, por eso me enfoque a una ingeniería civil”. También, estas experiencias laborales tempranas, así como su formación técnica, influyeron significativamente en la elección de carrera, proporcionándoles una visión más clara de lo que implicaba trabajar en esas áreas, tal como lo explica Laura (comunicación personal, 27 de enero, 2020) que pertenece a ingeniería ambiental: “empecé a trabajar por gusto, por saber que… por comenzar a tener un poco de experiencia, porque ya estaba decidida a estudiar una ingeniería”.

Respecto a los estudiantes que iniciaron su trayectoria laboral durante su estancia en la UAM Azcapotzalco, se observa que su incorporación al mercado de trabajo estuvo motivada principalmente por la necesidad de financiar sus estudios por cambio de residencia, cubrir gastos personales o adquirir experiencia profesional en áreas vinculadas con su carrera, hallazgos que coinciden con lo reportado anteriormente por Guerra (2005) y Salas y Ramos (2014).

Trabaje por razones económicas, o sea para pagar la escuela… los gastos. Te comento que yo soy de aquí (de la Ciudad de México), soy de provincia. Entonces obviamente quería estudiar y si quería estudiar tenía que generar dinero ¿no?, para poder pagar la escuela, la renta, comida, pasajes, ropa y todas mis cosas. (Emelia estudiante de ingeniería electrónica, comunicación personal, 16 de febrero, 2020)

A diferencia de quienes comenzaron a trabajar previo al ingreso a la universidad, este grupo se insertó en empleos más alineados con su carrera o en sectores laborales formales, con mayores prestaciones y condiciones de trabajo más estables. Referente a la vinculación con mercados laborales profesionales, una parte de los estudiantes se involucra en estos mercados de forma progresiva conforme avanza su trayecto por la universidad, fenómeno que ya ha descrito De Garay (2009). Mientras estudiantes como Nora (Derecho) y Manuel (Arquitectura), logran insertarse en espacios laborales afines con su formación profesional gracias al papel de las redes relacionales; esto ocurre cuando establecen conexiones con familiares, profesores o compañeros de la universidad, los cuales les brindan oportunidades de empleo en áreas específicas de su disciplina. En un trabajo previo Muñoz (2006), señalaba que una de las principales vías de inserción laboral de los egresados son precisamente las redes relacionales que éstos desarrollan.

…pues tengo un familiar que tiene un despacho, conseguí su número y le llamé; entonces me dijeron “ah ok, te presentas tal día en la oficina”, me presente un lunes, pero comencé un miércoles; me dieron las llaves del despacho, me comentaron que no fuera a defraudar la confianza y así fue. (Nora estudiante de derecho, comunicación personal, 27 de enero, 2020)

Entre la universidad y el trabajo ¿encuentros o desencuentros?

Otra de las dimensiones que ha sido el punto de interés de los estudiantes que trabajan, es la vinculación entre las trayectorias laborales y educativas, a través de cómo organizan el tiempo. De Garay (2009) y Nava (2025), han señalado la imposibilidad de comprometerse de tiempo completo a los estudios universitarios, cuando los estudiantes deciden laborar, presentando trayectorias discontinuas, abandonos, suspensiones y bajo rendimiento académico. Sin embargo, a partir de los relatos obtenidos, se identifican dos distintos tipos de vinculación entre los trayectos educativos y el desarrollo de actividades laborales.

En primer lugar, aquellos estudiantes que ya trabajaban antes de ingresar a la universidad presentan trayectorias fragmentadas y discontinuas (Guerra, 2005). En estos casos, el empleo representa no solo una fuente de ingresos, sino que también condiciona su ingreso, permanencia y avance en la universidad. Por ejemplo, casos como los de Carlos, Francisco o Laura, revelan las tensiones que surgen de compaginar los tiempos laborales con los escolares y personales:

Pues para mí ha sido muy complicado por eso es que… la razón por la que renuncié ahorita a mi último empleo, bueno al anterior, fue porque justamente me demandaba mucho tiempo… o sea trabajaba hasta Ermita y yo tenía que venir aquí a la escuela, o sea como una hora y cuarto de transporte y pues en un trabajo debes de cumplir con un horario. Entonces era muy complicado, solo podía subir dos materias, lo que más se me acoplaba… (Laura estudiante de ingeniería ambiental, comunicación personal, 27 de enero, 2020)

Otra característica relevante es que los estudiantes tienden a priorizar la realización de actividades laborales sobre las académicas. En estudios anteriores se ha señalado que quienes trabajan antes de ingresar a la universidad suelen tener una vinculación más intensa con su empleo debido a las responsabilidades económicas, familiares y gastos personales (Nava, 2025). No obstante, en esta investigación se identificó que dicha relación se ve reforzada no sólo por motivos económicos, sino también por la naturaleza profesional de sus empleos. Incluso, algunos de ellos se encuentran ocupados en puestos de responsabilidad media o alta, lo que incrementa su nivel de involucramiento con el mercado de trabajo:

…aquí yo ya soy un ejecutivo, entonces cuando en mi trabajo me piden quedarme más tiempo de lo normal, cuando por ejemplo que mi jefe me dice: “¿sabes qué? Hay que estar en junta en Santa Fe a las 4 de la tarde” pues ni modo te tienes que fletar ahí y había veces que ya no llegaba a la escuela. (Alexis estudiante de arquitectura, comunicación personal, 5 de marzo, 2020)

Por consiguiente, los estudiantes experimentan mayores interrupciones en su trayectoria escolar, incluyendo suspensiones, reprobaciones, reinscripciones sin materias o periodos donde cargan una o dos materias por trimestre. Cabe hacer la anotación de que el reglamento de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco permite a los estudiantes decidir sobre la carga horaria y el número de asignaturas a cursar cada trimestre:

Si he tenido interrupciones, una fue de más o menos dos años. En el año 2010 y después en el año 2011. Lo que hacía era inscribirme en blanco, seguía pagando y me seguía inscribiendo. En cuanto a las materias a pesar de que metía solamente una o dos, pues las pasaba bien, o sea no iba tan bajo. Pero la realidad es que llevaba muy pocas materias. (Francisco estudiante de administración, comunicación personal, 21 de enero, 2020)

En segundo lugar, los estudiantes que comienzan a laborar durante su estancia por la universidad suelen presentar trayectorias continuas o tránsitos de simultaneidad entre la escuela y el trabajo. Por lo tanto, su vinculación con el mercado del trabajo es débil y esporádica, aunque sean empleos de carácter profesional. Un ejemplo de este proceso es Ernesto, estudiante de Arquitectura, quien optó por realizar proyectos independientes en sus tiempos libres, diseñando planos para clientes y contactos que estableció a partir de su experiencia previa en un despacho de diseño arquitectónico, como resultado de ver “en riesgo” su permanencia en la universidad. En este contexto, los estudiantes suelen organizar su tiempo en función de los horarios escolares, priorizando la finalización de sus estudios universitarios.

Yo establecí prioridades, evidentemente mi primera prioridad siempre fue la escuela, la segunda era el trabajo; acomodaba mis horarios para entrar desde las siete de la mañana, para que lo más tarde que saliera era a la una de la tarde. Entonces, ingresé mis materias en esos horarios, de siete a una acomodé todos mis horarios. (Nora estudiante de derecho, comunicación personal, 27 de enero, 2020).

En consecuencia, aunque el desgaste físico y emocional es alto, los estudiantes logran transitar por la universidad sin interrupciones y presentan en menor medida reprobaciones y abandonos. Previamente Suárez (2015) señalaba que trabajar y estudiar al mismo tiempo hace a las personas más vulnerables a enfermedades, estrés y cansancio por tratar de compaginar ambas actividades:

No he tenido suspensiones…pero el hecho de que trabaje te desgasta más. Entonces…la carga de materias o la dedicación que tú tienes hacia el trabajo o hacia la escuela no es al cien por ciento. Realmente el hecho de que tu trabajes y estudies a fin de cuentas si te demanda un desgaste físico y mental…si es un poco complicado. (Emelia estudiante de ingeniería electrónica, comunicación personal, 16 de febrero, 2020).

Ante estas vicisitudes, un punto de común acuerdo entre todos los estudiantes entrevistados es el papel crucial de los sistemas de relaciones, ya sean familiares, laborales o académicas; para lograr compaginar las jornadas de trabajo y estudio. El apoyo por parte de empleadores, docentes y sus compañeros estudiantes, opera como una red de sujetos que acompañan las trayectorias escolares, disminuyendo el desgaste físico y mental que implica esta vinculación entre ambas actividades y su vida personal, aspecto que se considera importante abordar en futuras investigaciones:

En el trabajo a veces no puedo entrar a juntas o debo pedir días y mi jefa no tiene problemas. Y en la escuela los profes son bastante flexibles con los horarios. Definitivamente se me saldría todo de las manos sin el apoyo de toda la gente. (Manuel estudiante de arquitectura, comunicación personal, 23 de febrero, 2020)

¿Aprender trabajando? experiencias formativas al compaginar los trayectos educativos y laborales

Planas y Enciso (2014) han evidenciado que la condición de trabajar durante los estudios, sin importar si el puesto esté o no vinculado a la carrera, genera aprendizajes y habilidades especializadas En este sentido, el análisis de los relatos de los estudiantes coincide con dichos hallazgos, al resaltar que, al realizar ambas actividades durante el trayecto universitario, se fomenta el desarrollo de diversas competencias y conocimientos que fortalecen su formación personal, profesional y escolar. Sin embargo, cuando las actividades laborales son afines a la carrera, los estudiantes construyen desde su formación universitaria una identidad profesional temprana. Este proceso implica aprender competencias que explícitamente no se enseñan en la universidad como la capacidad de negociación, la presentación de proyectos, la resolución de problemas y el liderazgo en equipos de trabajo. Estas habilidades les otorgan una ventaja frente a sus compañeros que se dedican exclusivamente a los estudios y no cuentan con experiencia laboral. Incluso, Alexis (comunicación personal, 5 de marzo, 2020) estudiante de Arquitectura, relata cómo sus empleadores y clientes lo tratan ya como un arquitecto, a pesar de seguir siendo estudiante:

…me defiendo frente a muchos ingenieros y tú sabes cómo son los de Comisión Federal, son bien canijos. Entonces yo me se defender enfrente de ellos, al grado y cierto punto de respeto hay, que los que me conocen para ellos o soy arquitecto o soy ingeniero, no soy estudiante.

Además, el trayecto por mercados laborales profesionales les proporciona la confianza para cambiar de empleo, emprender proyectos o trabajar de forma independiente. En disciplinas como Diseño o Arquitectura, les permite también construir portafolios y reunir evidencia de su experiencia. Así, al egresar, no comienzan "desde cero", sino que ya cuentan con una base de conocimientos y habilidades útiles para el trabajo.

A partir de estos conocimientos y habilidades que aprendieron, los testimonios permitieron identificar dos grandes categorías de aprendizajes que desarrollan los estudiantes al trabajar en ámbitos vinculados con su disciplina: 1) saberes y competencias específicas de su carrera, y 2) habilidades blandas o soft skills. En cuanto al primer tipo, el empleo ha sido considerado como una vía para adquirir aprendizajes prácticos y especializados, que complementan y fortalecen la formación universitaria. Por ejemplo, en áreas relacionadas con ingenierías como arquitectura, diseño y ambiental, los estudiantes mencionan el uso avanzado de herramientas y aplicaciones como Photoshop, Illustrator y AutoCAD, que, si bien los aprenden en la universidad o en capacitaciones laborales, aplican en proyectos reales.

…los programas de ingeniería como lo son el AUTOCAD y otros programas que he tenido que aprender, todos estos programas los he aprendido por fuera. De hecho, me comparo con algunos compañeros…los programas no los saben manejar tan rápido como yo. (Carlos, estudiante de ingeniería civil, comunicación personal, 15 de enero, 2020)

Asimismo, el desarrollo de estas competencias especializadas enriquece la experiencia universitaria de los estudiantes. Por ejemplo, señalaron que trabajar les permite comprender los contenidos teóricos, ya que pueden aportar ejemplos concretos en clase. Lo que favorece la integración entre la teoría y la práctica, lo cual propicia aprendizajes significativos. Nora estudiante de Derecho (comunicación personal, 27 de enero, 2020), reflexiona sobre cómo trabajar en un despacho le permitió observar directamente procedimientos legales que en clase solo se abordaban de forma hipotética “… tengo mucho conocimiento en la materia y de casos que yo veía en el despacho y no hipotéticos que nos ponen en la carrera… yo creo que, en eso, yo tengo bastante habilidad para dirigirme a autoridades”.

Por otra parte, los estudiantes también señalaron el desarrollo de habilidades blandas o soft skills. Estas habilidades, ampliamente reconocidas en el ámbito profesional contemporáneo, permiten establecer relaciones positivas con otras personas y también, enfrentar situaciones conflictivas reaccionando de manera adecuada y asertiva (Zambrano, Vallejo y Tafur, 2023). Entre las más mencionadas se incluyen: la organización y gestión del tiempo, la resolución de problemas, la responsabilidad, el trabajo bajo presión, el manejo del estrés, la resiliencia, el liderazgo y la comunicación interpersonal. Además, los estudiantes señalan que estas habilidades no solo son útiles para el trabajo, sino que también mejoran su desempeño académico. Mencionaron, por ejemplo, que les resulta más sencillo realizar exposiciones, participar en debates, defender ideas y desenvolverse con seguridad en entrevistas o negociaciones.

Discusión y conclusiones

A lo largo de esta investigación, se ha evidenciado que compaginar la formación universitaria con el trabajo, lejos de ser una situación excepcional y poco deseable dentro de las universidades, es una condición cada vez más frecuente entre la población estudiantil y que al mismo tiempo genera aprendizajes. El estudiante universitario “tradicional” era conceptualizado como alguien dedicado de tiempo completo a sus estudios, sin embargo, en el contexto actual marcado por transformaciones económicas, sociales y culturales, tal parece que la nueva tradicionalidad es desarrollar actividades laborales a la par de transitar por la educación superior.

Si bien, con los relatos aquí presentados, no se pretenden realizar generalizaciones sobre el fenómeno de estudiar y trabajar en las universidades, sí permiten dar voz a la diversidad de experiencias y estrategias que los estudiantes emplean para lograr compaginar ambas actividades. Por un lado, los testimonios reafirman los hallazgos Guzmán (2004), Beduwe y Giret (2004), así como de Planas y Enciso (2014), quienes han documentado que la realización de actividades productivas no se realiza únicamente con el propósito de obtener recursos económicos, sino que también representan espacios de aprendizaje y obtención de experiencia laboral. Sin embargo, cuando el empleo tiene relación con la carrera, las competencias desarrolladas, contribuyen a la formación de una “identidad profesional temprana”, favoreciendo una comprensión más práctica de los contenidos académicos. Por lo tanto, para estos estudiantes el trabajo no solo complementa la educación universitaria, sino que se convierte en un componente central de su proceso formativo, lo que previamente Rivas, Nava y Planas (2022), han denominado como un “Sistema Dual Espontáneo”.

Sin embargo esta formación dual espontánea, no ocurre de manera homogénea para todos los estudiantes, por lo que respondiendo a la pregunta ¿cómo fue el primer empleo y cómo lograron insertarse a empleos relacionados a su campo profesional?, podemos afirmar que los estudiantes presentan trayectorias laborales muy heterogéneas: algunos comenzaron a trabajar desde la adolescencia en empleos desvinculados de su carrera, mientras que otros lograron insertarse en áreas afines gracias a formación técnica en la educación media superior. Además, conforme los estudiantes avanzan en su formación universitaria, logran transitar de empleos poco cualificados hacia puestos especializados y relacionados con sus carreras, corroborando los hallazgos previos de Adrian De Garay (2009), sobre la acumulación de capital académico que favorece la inserción laboral.

Sobre la pregunta planteada ¿qué aprendizajes les genera estos trayectos entrecruzados?, es importante destacar los aprendizajes especializados y las habilidades blandas que se generan al entrecruzar las trayectorias escolares con las experiencias laborales. Esta articulación propicia aprendizajes significativos (Ausubel, 1983), ya que los estudiantes tienen la posibilidad de aplicar los contenidos teóricos en contextos reales y, al paralelo, compartir y aprovechar sus experiencias laborales en el aula. Esta dinámica no solo fortalece su formación profesional y académica, sino que también mejora su capacidad para trabajar en entornos laborales vinculados a su carrera. En este sentido, es crucial reconocer y valorar los aprendizajes significativos generados por los estudiantes, con el propósito de que las instituciones de educación superior promuevan modelos educativos que integren esta formación dual espontánea.

Ahora bien, sobre la cuestión ¿cómo organizan el tiempo al vincular sus trayectorias educativas con las laborales?, aunque el trabajo fortalece su proceso formativo escolar y personal, también genera tensiones y conflictos. Como señalaba De Garay (2001), al intentar compaginar ambas actividades, muchos jóvenes en la universidad enfrentan dificultades para dedicarse de tiempo completo a los estudios o bien, para integrarse plenamente en el mercado laboral. No obstante, los hallazgos de esta investigación indican que, si bien existe un grupo de estudiantes con trayectorias fragmentadas y discontinuas, que prolongan su paso por la universidad debido a su inserción en actividades profesionales y en puestos de mando medio o alto, existe una parte de estudiantes que logran vincular ambas actividades de forma simultánea y continua. Es importante mencionar que esta posibilidad, está condicionada por factores como el momento de ingreso al mercado de trabajo, el tiempo de dedicación al empleo, el tipo de empleo, la naturaleza de las funciones desempeñadas, la flexibilidad institucional, el capital relacional, familiar y académico del estudiante, así como las estrategias de organización y resiliencia.

Ante esta gran diversidad de experiencias y tránsitos, las instituciones de educación tienen un gran reto: incorporar y reconocer los aprendizajes que los estudiantes generan en entornos laborales. Esto implica no solo valorar las competencias adquiridas fuera del aula, sino también repensar los modelos curriculares para articular dichas experiencias con los contenidos formativos, reconociendo así la diversidad de trayectorias de la matrícula estudiantil. Si bien, la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco, tiene un modelo curricular que se podría considerar como flexible, pues el reglamento permite a los estudiantes decidir sobre la carga académica y prolongar su tránsito por la institución hasta por diez años, los estudiantes aún presentan dificultades para integrar de manera efectiva las experiencias laborales a su formación universitaria. La posibilidad de articular los saberes académicos y con las exigencias del mercado profesional requiere de políticas y modificaciones curriculares que reconozcan estos aprendizajes de este sector de la población estudiantil que transita por la universidad.

Para cerrar con el texto, más que conclusiones, se abren nuevas interrogantes y futuras líneas de investigación que invitan a profundizar en el estudio de las trayectorias escolares de los estudiantes universitarios y su vínculo con el trabajo: ¿De qué manera las instituciones de educación superior pueden reconocer formalmente los aprendizajes adquiridos en contextos laborales? ¿Qué políticas facilitarían una articulación entre las experiencias profesionales de los estudiantes y los planes de estudio? ¿Cómo varían estas trayectorias según el tipo de carrera, origen social y género de los estudiantes? ¿Cómo influyen las redes relacionales familiares, escolares y laborales en la capacidad de los estudiantes para articular trabajo y estudio?

Referencias

Arias Galicia, F., (2003). La situación laboral de los estudiantes del último semestre en la FCyA-UNAM y el estrato socioeconómico de la familia. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 8(17).

Ausubel, D. (1983). Teoría del aprendizaje significativo. Fascículos de CEIF, 1(1-10), 1-10.

Beduwé, C. & Giret, J. F. (2004). ¿Le travail en cours d ́études a-t-il une valeur professionnelle? Economie et statistique, 378-379, 55-83. http://doi.org/10.3406/estat.2004.7225

Covo, M. (1990). La composición social de la población estudiantil de la UNAM: 1960-1985. En Pozas, R. (Coord.), Universidad Nacional y sociedad (pp. 29-135]). México, UNAM-Porrúa.

Dávila León, O. (2004). Adolescencia y juventud: De las nociones a los abordajes. Última Década, 12(21), 83-104. http://doi.org/10.4067/S0718-22362004000200004

Dávila León, O. y Ghiardo, F. (2012). Trayectorias sociales juveniles. Cursos y discursos sobre la integración laboral. Papers. Revista de Sociología, (96), 4: 1205-1233. https://doi.org/10.5565/rev/papers/v96n4.177

De Garay Sánchez, A. (2001). Los actores desconocidos. Una aproximación al conocimiento de los estudiantes. ANUIES.

De Garay Sánchez, A. (2009). ¿Y cuatro años después? De cómo los estudiantes de una generación transitan por la universidad. UAM AZC/Ediciones Eón

Di Matteo Demirdjian, M. F. (2012). Aportes para pensar la formación profesional en la universidad. II Jornada de Investigadores sobre Aprendizaje-Servicio, 15.

Guerra Ramírez, M. I. (2005). Los jóvenes del siglo XXI, ¿para qué trabajan?: Los sentidos del trabajo en la vida de jóvenes de sectores urbano-populares de la ciudad de México. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 10(25), 419-449

Guzmán Gómez, C. (2004). Los estudiantes frente a su trabajo. Un análisis en torno a la construcción del sentido del trabajo. Revista Mexicana de investigación educativa, 9(22), 747-767.

Horbath Corredor, J. E. (2004). Primer empleo de los jóvenes en México. Papeles de Población, (42), 199-248.

Jiménez Vivas, A. (2009). Reflexiones sobre la necesidad de acercamiento entre universidad y mercado laboral. Revista Iberoamericana de Educación, 50(1), 1-8. https://doi.org/10.35362/rie5011850

Mora Salas, M. y de Oliveira, O. (2012). Las vicisitudes de la inclusión laboral en los albores del siglo XXI: trayectorias ocupacionales y desigualdades sociales entre jóvenes profesionistas mexicanos. Estudios Sociológicos, 30(88), 3-43. https://doi.org/10.24201/es.2012v30n88.157

Muñoz Izquierdo, C. (2006). Determinantes de la empleabilidad de los jóvenes universitarios y alternativas para promoverla. Papeles de Población, 49, 75-89.

Nava Cruz, R. (2021). Tránsitos heterogéneos: Los distintos caminos que siguen los estudiantes de la UAM-A que realizan actividades productivas [Tesis Doctoral]. Universidad Autónoma Metropolitana.

Nava Cruz, R. (2025). Estudiantes que Trabajan antes de Ingresar a la Universidad. Revista Senderos Pedagógicos, 17(1), 171–187. https://doi.org/10.53995/rsp.v17i1.1543

Navarro Cendejas, J. (2014). La inserción laboral de los egresados universitarios. Perspectivas teóricas y tendencias internacionales en la investigación. Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior.

Pérez Islas, J. A. y Urteaga, M. (2001). Los nuevos guerreros del mercado. Trayectorias laborales de jóvenes buscadores de empleo. En E. Pieck (Coord.), Los jóvenes y el trabajo: La educación frente a la exclusión social (pp. 355-399). IMJ - RET - CONALEP - Unicef - Cinterfor-OIT - Universidad Iberoamericana.

Planas Coll, J., & Enciso Ávila, I. M. (2014). Los estudiantes que trabajan: ¿tiene valor profesional el trabajo durante los estudios? Revista iberoamericana de educación superior, 5(12), 23-45. https://doi.org/10.1016/S2007-2872(14)71941-9

Rivas Sepúlveda, E., Nava Cruz, R. y Planas Coll, J. (2022). La experiencia laboral de los estudiantes de universidades públicas ¿Un sistema dual espontáneo? Revista Investigium IRE: Ciencias Sociales y Humanas, 13(2), 39-54. doi: https://doi.org/10.15658/INVESTIGIUMIRE.221302.04

Salas Durazo, I. A. y Ramos López, J. P. (2014). ¿Adecuación o acumulación? El comportamiento colectivo y las estrategias de incorporación laboral de los estudiantes universitarios. En A. Acosta Silva y J. Planas Coll (Coords.), La arquitectura del poliedro: Itinerarios universitarios, equidad y movilidad ocupacional en México (pp. 89-109). Universidad de Guadalajara.

Suárez Zozaya, M. H. (2015). Jóvenes universitarios que estudian y trabajan. En M. Suárez Zozaya (Coord.), Jóvenes_estudiantes@unam.mx: Realidades y representaciones de l@s estudiantes de licenciatura (pp. 215-247). Universidad Nacional Autónoma de México.

Zambrano Chamba, M., Vallejo Piza, G., & Tafur Méndez, F., (2023). Investigación: Habilidades blandas como complemento para la formación profesional de los estudiantes. Digital Publisher CEIT, 8(3), 257-267 https://doi.org/10.33386/593dp.2023.3.162

Modelo de publicación sin fines de lucro para conservar la naturaleza académica y abierta de la comunicación científica
HTML generado a partir de XML-JATS4R