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Imágenes del "deber ser" del religioso, según la oratoria sagrada rioplatense

Silvano Gabriel Antonio Benito Moya
Idioma: es

Resumen

El Concilio de Trento, entre uno de sus propósitos, legisló para reformar la disciplina eclesiástica. Si el nuevo desafío era la evangelización, los agentes debían responder a un patrón común, que con algunas variantes en cada época se mantuvo vigente hasta entrado el siglo XIX.
De las metodologías para el propósito, que fueron variando y ajustándose con el tiempo, el sermón significó un eficaz instrumento usado en la América colonial e independiente para procurar cambios en las conductas desde una perspectiva de control social. El mismo no solamente se dirigió a la feligresía, sino también a los agentes pastorales, y se empleó asiduamente en conventos, universidades, colegios y seminarios para la formación del clero regular y secular, y para mostrar lo que se esperaba de ellos. Muchas veces, a través de discursos especialmente preparados para ocasiones puntuales, tales como las tomas de hábitos y profesiones religiosas, o a través del llamado panegírico, que tenía por objetivo en ciertas solemnidades resaltar las virtudes de santos caros a una determinada orden religiosa, se procuraba poner la vida y virtudes santorales como ejemplo a seguir por los neófitos novicios o profesos.
El trabajo procurará, a partir de varios sermones de profesión, o de santos, tales como Francisco de Asís, Antonio de Padua o Benito de Palermo, adentrarse en lo que se esperaba de un religioso rioplatense a finales del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX -fechas de estas piezas oratorias-.

Palabras clave

Oratoria sagrada; sermones; clero regular; disciplina eclesiástica


DOI: http://dx.doi.org/10.30972/fhn.0271221